Afuerados
Sin el adentro que abraza.
Encerrados afuera
en las calles
en las plazas
en bancos con filos de hierros.
No-lugar,
donde se pierde lo humano,
dolor
como dolor que cansa.
Sin las miradas ni las palabras.
Solos de abandono.
Afuerados.
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24/7/18
Hay una situación inédita en la banal ciudad de Buenos Aires; como las baldosas rotas, así proliferan las familias que dejan de tener un techo sobre sus cabezas. Y el impúdico espacio público se puebla de la vergüenza íntima, privada, de las personas con sus cotidianidades expuestas a la indiferente mirada de quienes aún no fueron expulsados. Pero hay algo aún más brutal: el Estado de la Ciudad de Buenos Aires, al igual que el Estado Nacional, no están satisfechos con el índice de expulsados del sistema. Van por más, porque el mercado salvaje, como otrora los dioses voraces, impíos de los pueblos antiguos, exige el sacrificio de más y más víctimas. Para ello se han investido los monjes sicarios como Macri, Larreta, Vidal, Bullrich (ambos), Caputo, Peña, Stanley, entre otros siniestros personajes. El término “afuerados” fue acuñado por el Psicólogo Social Alfredo Moffat.
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Territorio
Me pueblan las palabras;
territorio errante soy,
continente que viaja
y las traslada.
Hacen morada en las cosas…
Mesa: encuentro, desayuno,
autitos que resbalan,
tarea, sueño, ensueño,
masa de sal.
Cama: frío, ausencia,
abandono,
fiebre, arrullo,
sexo, desayuno,
encuentro,
tu amor y mi piel.
Tierra: jardín, promesa,
tiempo,
calma, espera, milagro.
Viaje: apertura,
mundo interno,
exploración,
asombro, encuentro.
Caracol: niño,
júbilo,
mar,
milenios.
Me circundan,
se trepan por mi falda.
Me pueblan,
me conquistan,
se me instalan.
Y demandan
que las libere,
ordenadas…
***
El acto de escritura sucede frecuentemente como un asalto que sorprende y toma desprovisto, desprovista en mi caso, de la organicidad oportuna para darle curso. No sé cómo sucederá con los escritores varones (ni si se puede hablar en término de géneros de la cuestión), pero no es ajeno a la condición femenina el estar haciendo varias cosas a la vez. Por eso mi casa está poblada de lápices y papel, a la espera de sus asaltos, que la única defensa propia que puedo esgrimir. “Que las libere ordenadas”, ya es trabajo. Ahí sí, suceden el método, el espacio y el tiempo para la delicada tarea de orfebrería que demandan las palabras.
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Pivot de parca
En la ciudad de la furia
la muerte no se me anima.
Y un saxo,
cuando levanto la persiana,
echa al aire tangos,
entre malvones,
desde una esquina.
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14/11/18
Hay lugares donde la muerte no se nos anima. Espacios triangulados por el rayo azul que le marca una frontera infranqueable, aunque nos pase silbando al oído.
Vivi Núñez
Revista “Rescate” N°15, Marzo 2019
